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Región de Orenburg, la ciudad de Gai. ¿Es fácil ser voluntario?

Región de Orenburg, la ciudad de Gai. ¿Es fácil ser voluntario?

Мы и мир

Ynpress Tot Samij, el 7 de noviembre de 2017
Tengo una amiga voluntaria. Cuando ella me dijo lo que estaban haciendo los voluntarios, yo quise unirme a ellos. ¡Y ahora soy voluntaria desde hace dos años! Durante este tiempo hicimos muchas cosas. Por ejemplo, estamos desarrollando el proyecto «Abuelos en línea». Enseñamos a adultos a entender el funcionamiento de las computadoras, Internet, explicamos cómo usar aplicaciones, y sitios web.
Una parte muy importante del voluntariado son los niños. Todos los meses vamos al centro social y de rehabilitación para menores «Ostrovok». Allí viven niños tan activos y brillantes que no quiero separarme de ellos. Cado niño de «Ostrovok» tiene un sueño, por ejemplo, el suena tener mamá, papá y una gran casa. Con los niños de “Ostrovok” jugamos juegos. Les traemos pequeños regalos: lápices, cuadernos, juguetes.
También trabajamos en campamentos de verano de descanso como asistentes de líderes. ¡La vida de voluntario me dio los recuerdos más vívidos allí! El más importante para mí fue la hoguera de la tarde en el campamento. El hombro de un amigo, un cielo estrellado, una guitarra, una hoguera y una canción favorita. Recordando esos momentos felices, siento la piel de gallina. Nunca olvidaré estas noches.
Probablemente todos escucharon sobre el juego «Cuerdas». En los campamentos antes de la partida, todos atan las cuerdas a las muñecas del otro y dicen todo tipo de buenos deseos. Y escuchas palabras tan importantes para ti: «Te has vuelto muy querido para mí … Definitivamente nos encontraremos … Nunca lo olvidaré …». Tales palabras son necesarias para cualquier voluntario, él siempre quiere recordarlas y nunca olvidarlas.
¿Has conquistado alguna vez las colinas de Ishkino? Nosotros si — ¡conquistamos! Pero primero limpiamos de la basura una fuente cerca de la aldea de Ishkino «Bahet Shishmahe» («Fuente de la felicidad»).
Luego, en la distancia, vimos la colina más grande y ¡decidimos subir a ella! Tomamos algo de comida con nosotros y una cámara. Corríamos. Después de unos quince minutos, llegamos al punto más alto. ¡Y todos vieron las verdaderas extensiones esteparias de Orenburg! ¡Fue hermoso!
Con el voluntariado, yo misma pude actuar como consejera. Con los niños fuimos a una campaña al estanque Cultural. Hacía tanto calor que todos saltaron al agua. Un niño recogió todas las algas marinas y se las puso en la cabeza. Sí, sí, trabajamos con los niños «tan locos».
Escrito por Azalia Aznabaeva

 

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